Somatometria y signos vitales

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Todos los médicos y personal de salud utilizan dentro de la evaluación médica la somatometría y signos vitales. Ya que ambos dan una muy buena información sobre el estado de salud general del paciente y su correcto desarrollo.

¿Cuáles son los signos vitales?

Los signos vitales son datos que nos permiten saber de forma rápida como están funcionando los principales órganos del cuerpo (pulmones, corazón y cerebro).

Estos son exactamente: el pulso o frecuencia cardiaca, la respiración y frecuencia respiratoria, la temperatura y la presión arterial.

¿Qué es la somatometría?

La somatometria, en cambio, es una técnica que se usa para conocer el estado nutricional de un paciente y sacar conclusiones sobre su desarrollo y crecimiento.

Para ello hay que comenzar pesando al paciente y midiendo su estatura. Luego de esto, con una cinta métrica se pueden también hacer mediciones del perímetro cefálico, la circunferencia braquial y la circunferencia de la cadera o la cintura.

Estos valores se reportan y se correlacionan entre sí para obtener las conclusiones diagnósticas. En el caso de los niños, se comparan contra tablas de crecimiento y desarrollo estandarizadas. Y por medio de la obtención de percentiles se determina si el niño tiene algún problema de salud.

¿En qué ayuda conocer la somatometria y signos vitales?

Como su nombre ya lo indica, los signos vitales son la expresión de que una persona se encuentra viva. Ellos son los primeros que se deben evaluar en un paciente. Ya que ante su ausencia es importante iniciar maniobras de RCP, intubación, entre otras.

Las alteraciones en lo signos vitales informan al personal de salud de forma rápida sobre las condiciones del cerebro, corazón y pulmones. Y, por lo tanto, le permiten actuar de forma rápida ante las emergencias y/o urgencias.

Mientras que con la somatometría podemos hacer diagnósticos nutricionales en niños y adultos. Y, a partir de esta información, estimar riesgos y establecer tratamientos.

Por ejemplo, en los adultos, cuando el IMC es superior a 25 está en sobrepeso, y si está por encima de 30 está en obesidad. El sobrepeso y la obesidad aumentan el riesgo de enfermedades como diabetes e hipertensión. También se eleva el riesgo de muerte.

En los niños, cuando el peso está por debajo del percentil 10 podemos pensar que pueda tener algún problema de salud. Los trastornos renales son una causa importante de bajo peso en estas edades.

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